HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jugando con el perro... recordando lienzos borrados en la hojarasca, soñando círculos de humo en el laberinto cosiéndote unas alas en el hacha que la noche enterró en la oscuridad de tu alma. Está bajando la niebla. Aquí es otro el tictac, la noción del tiempo se hunde en ese lugar donde la noche es una criatura de cuatro patas que penetra en los sueños de los que tienen los ojos cerrados y codicia su grito en un beso de sangre. Cuando atardezca quiero ir al monte con el tambor. Mientras muevo de sitio las tizas y el olvido. Siempre bebió ella de las matanzas y de los sueños, ningún humano, ningún destino en la tierra. Pagué muy caro el olvido. Ahora tengo sobre el corazón hilos y agujas de cloroformo y de plomo... desenterrando al zopilote de mi alma.

1 comentario:

  1. nacemos, vivimos y morimos con el tambor

    pobre de quien no lo escuche

    porque hará y será "sin querer"

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