HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí con el perro. Con ese viento frío. Con una ceniza metáfora en la explicación de la lejanía sobre los caminos del vapor y de mi distancia. Y ahora pulsa un teclado música de cera derretida entre las crisálidas que se contienen tu voz muy lejos de mi piel, de la palabra, del grito expulsado del horizonte en el golpear del oleaje bajo tu huella borrada.

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