HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí, silenciosa, buscando una palabra en un lugar de mis lejanías, reconociendo sólo un cacho de música, un réquiem de mar, un camino despoblado lleno de hipnosis de plomo fundido en el nombre exiliado de tus pájaros de la muerte. He estado melancólica de algo muy lejano que nunca tuvo aliento. He sentido menos energía en mí, en la pasión del verbo, como mirar arder tu propia casa desde el monte, encender un cigarrillo, borrar un carta apretando entre los dedos, los huecos de abril. Y aún así no he sido infeliz. Es otra cosa... en un grito que viene mucho más hondo que mi relación con los hechos y con mis sentimientos.

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