HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí... feliz... y con la sensación de habitar una nueva percepción y saliva del camino. Durante un rato me eché en la hierba... en un lugar que me protegía una especie de pared de árboles a mis espaldas y a mis lados, y de frente el monte y el río. Me meto allí para que no me vea nadie y porque amo el horizonte que allí se remuve, esa sensación de guarida abierta al corazón del sol. Me quedé deslizada por una idea y una canción, mientras observaba la hierba.. y vi un gusanito verde, muy pequeño, encima de un trozo de un trébol.. y vi una especie de escorpión que creo que solía llamar de niña la tijereta, vi una araña peluda, negra y azul, y muchas hormigas y otros bichos pequeños... y me sorprendió la cantidad de vida que estaba allí. Me quedé medio hipnotizada viento los insectos. Y pensando algo muy íntimo aún para escribir aquí, aún no lo he comprendido, no sé si seguirá creciendo, no sé si es mi camino, no sé qué tan abisal y preciado, tan loco y tan pobre, tan oscuro y luminoso, tan incendiario. Que aún no me atrevo a darle palabras por si lo manipulo con el pensamiento y no va a Ser en mí. Sentí una profunda fuerza unirme a la tierra y golpear en mi ombligo. Pensé que podría algo de lo que estaba sintiendo haber nacido de mi yo, por lo tanto del ego, pensé que tal vez era mi viejo instinto de éxtasis y era una sombra. Pero raramente sentí que eso le daba un profundo sentido al éter de mi pasado. Traté de conectarme al Amor. Por un instante sentí que me temblablan las piernas. Y por un instante también sentí una poderosa belleza. Pensé qué quién coño soy. Y supe que para saberlo debía seguir mi Corazón... más allá de todo lo que yo pueda hoy comprender. 
Jugué con Kavka. Daba patadas a las hojas caidas y él se ponía loco de contento, se las tiraba encima. También corrí a su vera. Y lo quise infinito. Él me ayuda a no alejarme del camino y no meterme otra vez en caminos explosivos. He notado que a veces cuando estoy yendo hacia allí... en esos trances en los que me meto, el perro viene corriendo y se tira sobre mí... y al jugar con él, aquél camino desaparece, se vuelve otra cosa, se vuelve con la Duda, algo razonable.... algo filosófico, se detiene sobre un silencio. Aunque todo lo que abro allá, vuelve para abrirse más.

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