HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por el campo con Kavka... he sentido algo muy mágico, una posesión mística, una comprensión desde un resplandor sin lenguaje. Una profunda sumersión en la belleza. Sintiéndome también al acecho contra una tentación del abismo. Todo ha cambiado. Percibo la naturaleza y la vida, desde un latido de viento combustible. Ya no tengo esa sed del poema y de mi sangre tiñendo la sequía de los olivos. Ya no uso las mismas pasiones de mi pobreza peregrina, ni me embriago por eso gozo oscuro de las prisiones, dibujando con alcohol fantasmas en las paredes y chupando de su olvido el mío. Estoy en otro lugar... medio antilimitado e inefable. Hay otro reclamo al vacío que tiene en su corazón el vacío que vuela... que pliega la luz y su desconocimiento en un canto donde no importan las palabras.

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