HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por el río jugando con el perro.... le tiraba un palo... y luego daba vueltas en círculo a mi alrededor, luego yo lo achicalaba.... le quitaba el palo y saltaba para pillarlo, lo volvía a lanzar lejos y repetíamos la danza. Sentía esa carcajada del perro, su sonrisa, sus ojos tan brillantes y jóvenes y llenos de vida.. y recordé mucho al Thor y a la mi de entonces, jugando en otro lugar parecido a éste. Luego a ratos me ensimismé en los pensamientos de las señales del espíritu, y sentí toda mi vida como una broma, como un juego de llaves y puertas, pensé en las desgracias que se acercan a mi casa y a mi vida, como una parte de ese juego, donde la única forma de sobrevivir es comprender las señales del espíritu y no soltar el embrujo del corazón ante su Imposible. Así que observé los árboles y el río, mi sombra, mi información sinestésica y esdrújula para ver si hallaba alguna señal, de algún modo siento que tengo la muerte cerca... y no me pareció tan abisal idea la de morir, si me mantengo en contacto con el espíritu.  En ese rato sentí muy bella la hierba, mucho más verde y poderosa que hace unos meses. Miré al otro lado del río, la vertical del monte, que llevaba a una pequeña pradera, oculta.... y me recordó a un lugar que estuve cerca del mar. Y también recordé que de niña sentía fascinación por ese sitio. Y una vez bajé con una amiga... y bajamos medio rodando, medio manteniendo el equilibrio.. y lo vivimos como una aventura... y luego allá abajo, cruzamos el río. Era un recuerdo antiguo, tal vez tenía 7 o 8 años.  Vi unas plantas secas muy altas... que me causaron una profunda belleza, como si me besaran el alma. Y durante un rato bailé al escuchar una canción de Arturo Meza. A  veces me embruja la música... y a veces la quito de mis oidos para oir el silencio y las hierbas y pájaros. Para oir mi nada. Luego me senté en una piedra a un metro del agua. Y me quedé allí hipnotizada por el absurdo. Feliz. Y a la vuelta iba pensando en cómo distinguir los mensajes de lo desconocido y el espíritu. y vi una gente a lo lejos, y caminé muy rápido como para meterme allí y sacar el mensaje y mientras caminaba tan rápido recordé mis desventuras y locuras cuando me intrometía ante los desconocidos y los perturbaba y asustaba con mis teatros. Cuando me puse cerca de ellos escuché para ver si sacaba algo para mí, una paisana medio vieja dijo "paso mucho frio en mi cabeza y señaló las sienes.. dijo que cuando va a no sé donde, tiene que ponerse gorro" Tuve la sensación de ver en su cabeza un puercoespín muerto y algo desagradable.... como zonas llenas de calvas. Y luego aparecía una tipa jóven que recordé difuminadamente de mi infancia y que me causó profunda indiferencia, e iba el novio detrás con un carro de bebé, y la paisana vieja que me parecía una bruja, le dijo "ya te vas hoy no? tú aprovecha a trabajar ahora todo lo que puedas y blabla" Y me aburrió profundamente la escena....  me deprimió esa vida pegada al suelo y me fui pensando que allí el espíritu sólo estaba para tirar de la cadena.
Y cuando llegué a la calleja que va a dar mi patio... escuché unos rebuznos de medio caballo y de burro y me asomé a la finca.... pero allí sólo había gallinas y gansos y un perro. Luego al mirar la calleja... que se ha llenado de hierba... se ha ido ocultando la grabilla y la tierra y ha brotado el verde, tuve un recuerdo muy antiguo de mi primera infancia, cuando debía tener 2 o 3 años.. y sentí que iba por allí, mirando esa misma hierba con alguien muy hermoso de mi mano, aunque no vi quién era, ni si era hombre o mujer o un niño. Pero me hizo muy feliz ese raro recuerdo, como si me fuera a otro lugar.

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