HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por el río... con el tambor y el perro... con la luna casi llena... encima de la montaña, con el cielo aún azúl. Y me quedé hipnotizada de pie, en medio del prado mirando la luna... y sentí una rebelación al escuchar a Arturo Meza y algo muy raro... que me movió la idea de la atmósfera y del arriba y del abajo y del norte y de mis papeles derramados en tu acordeón con viejo vino tocando tus labios.
Me hice responsable de mis demonios. Me di cuenta de esa zona de mi sombra removida en el aliento de la muerte agitándoe, abrazándome en su abismo que yo lo había hecho en mí, porque di poder al camino de la sangre derramada... me di cuenta de todas las veces que elegí el agujero y el callejón y la venganza del lobo... y usé violencia metafísica, en lugar del camino de la comprensión-creación-nacimiento. Y ya me la trae al pairo, la justificación de las cuchilladas en mi espalda y la desventura de mis historias. Ya no quiero vivir desde la espina.

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