HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando el djembe.... y he podido acceder a ese lugar, después de un proceso de respiración de la sombra y de su lejanía.. he llegado a un lugar, de Silencio vibratorio, de placer físico y espiritual, una especie de paraiso... donde me sentía a punto de echar a volar. Y he llegado a un lugar del nudo metafísico de mi herida, desde su posición real, en noción a la energía y al resplandor. Y allí he sentido que hacía una alquimia sobre mí y todo volvía a su baile. He tenido recuerdos de mi vida, desde ese pálpito, desde la memoria de esa energía y la he visto en mis primeros años de vida. Y lo he comprendido todo mucho mejor, porque desde esa conciencia las palabras, eran secundarias, como las vivencias. Luego estuve semidormida, un rato.
La energía con la que trabajé hoy... es lo más parecido a mi sino, lo que roza mi animal salvaje, mi inocencia, la solidificación del caracter de la música y del amor, mucho más allá del bien y del mal, del prejuicio cultural, algo.. en la avalancha de lo selvático. Era algo que busqué mucho tiempo en libros y nunca encontré las respuestas, y hoy en mí, hallé el barco. También... al rozar ese lugar de la explosión y el ansia de éxtasis, al lado de la sed y la herida abierta, sentí que había una especie de columpio doble y rizomático que se retorcía en mi energía y cambiaba la resistencia hacia una nueva apertura. Al comprender en la matriz de su angustia, la llenura de su envés. Todo esto, ha venido a fortalecer las vivencias de mis últimas semanas.. y las ha dado un caracter de semilla y de subida a la montaña. Sé que en esa energía está la voluntad y lo vital, el baile, el acecho, el gozo, el juego, y las alas. Pero por allí también me entró el infierno. Ahora... vuelvo a sentir la pulverización de las paredes y el camino de la mar.

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