HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando el tambor al lado del río. Sentí algo fascinante al quedarme poseida mirando el agua a medio metro de mis pies... los chopos... la belleza.. la luna que está creciendo y que se veía con el sol, sobre el cielo azul... con esa luz inclinada de la atardecida. He llegado a muchos significantes que se mueven en las espigas... que se crujen con el viento donde tu paso es una vieja hambruna de noches insomnes al borde del precipicio. Con toda esa sed tatuando fantasmas entre la resina volada por los aires de las criaturas del olvido. He estado tan lejos y tan cerca de lo más insignificante y ardiente del vaciamiento. Con una percepción levitante... que desentraña algo que punza de un modo tan perturbante e integral... que no puede haber ningún otro camino.

Estoy en un lugar muy hermoso. Pero también es peligroso... porque las sombras se resisten y en su apego abren peligrosos umbrales de las fotografías de los muertos. Todo es recien nacido de un escalofrío y de una hoguera que tirita en los callejones besos del crepúsculo.

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