HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando el tambor y he comprendido muchas cosas. Esa herida, respecto a un hueco que se hizo vanidoso en la pólvora y en la marginación. Ese andar a la pelea, con el espejo y con los otros. Ese dividir en mi corazón el cierzo del trigo que lo acoge. Algo que nunca me había perdonado, y por lo tanto no perdoné en el mundo. Ese victimismo del cuchillo y el alzar de la oscuridad como la forma de aislarlo en un acto y en un viaje. Pero he conservado dentro todo este tiempo el odio. Y ese odio golpeaba mis alcobas en forma de tormento y exilio... con gritos insomnes perpetrándome dentro la distancia. La ausencia del amor. La división de las almas... su multiplicación delirante en el incendio del cielo. Ese haber perdido la capacidad de ser humana con los humanos... y cantar el blues y la vida.Ese algo en mí siempre a la defensiva del aullido de la luna y del adiós. Ese cúmulo de fracasos gangrenados en una herida de gas, justificando todos los golpes contra el tiempo y la sociedad. Y todavía no sé cómo podré arreglar esto... porque el pensamiento y los motivos del poema son mucho más complejos. Por eso de momento prefiero habitar la soledad... y reconciliar desde aquí mi víscera con el universo. Ha sido muy larga la angustia del ir a un mundo que mataba obligatoriamente algo dentro de mí. Muy pocas veces he caminado con todas, a la vez. Y eso me ha dejado dentro la pólvora y la oscuridad. Hoy estoy en  un lugar donde se mojan todos los otros lugares en los que estuve alguna vez. He de evitar la melancolía, porque la melancolía también obliga a la conciencia bifurcarse. He de evitar culpar a lo exterior. He de ir hacia el amor.
Me he dado cuenta que en mi pasado, había abierto conexiones de estados de conciencia, completamente asesinos y aislados de la totalidad. He sufrido una percepción combustible del palpar del infierno en una celda. He activado mecanismos del delirio y del humo, en  zonas que me llegaban como un fuera de campo. No sé si fue por las drogas, por el abismo, por la locura, por el mundo, o por todo a la vez... cuando buscaba desesperadamente la vida en un lugar donde yo era su verdugo. En mi pasado sentí tanto odio hacia mí misma.... que no sé a qué tan raros lugares tuve que llegar para poder tocarme la mano y seguir caminando. Ahora estoy en un lugar a la mitad desolado, a la mitad repleto. Tal vez me falta algo en la caja de música... para poder bailar el canto del sol. Ese perdón.... a través de la evolución de la conciencia, y no de los instrumentos del hambre y de la pelea, ni de la pérdida. Llegar al amor, sin el amor concreto, llegar en el desierto y en el vacío... al éxtasis cósmico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario