HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido con el perro al monte y me pareció escuchar el sicheo de una serpiente. Anduve de un lado para otro, comí una manzana que compartí con el perro...a Kavka le gustan mucho las manzanas. Y todo fue absurdo y bonito... desde allí... mirar los naufragios atados a una carretera retorcida que no lleva a ningún lugar. Kavka y yo, ya no tenemos bichos en el pelo. El viento abría a campana mi falda y me sentí dichosa al sentir ese baile de los trapos al cantarruear en el monte. Mi vida ahora es simple como amapola de tres pétalos. Soy feliz cuando veo un pájaro... cuando no soy capaz a recordar ni a pensar nada y me quedo palpando la hierba. Cuando los ojos de mi perro se clavan en mis ojos. Cuando tengo lo mismo que él y las mismas espectativas en el futuro.

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