HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido con el perro por ahí, tenía ganas de caminar, no me aguantaba mucho quieta. Fui por calles del pueblo que hacía años que no pisaba, tuve recuerdos y una sensación de cabalgar entre barcos y hierbas recien nacidas cuajadas por crepúsculos debajo de la tierra. Todo se ha vuelto incontrolable del beso de la distancia. Y sus remeros del viento, besando en la nada un lugar para volar.
Al llegar he comido unas cucharas de verdura. He puesto música, he bebido despacio cerveza fría. Se rompe mi cascarón, las montañas vuelan, el amor es un pincel en lo inasible de tus lágrimas de alcohol preñando una rosa con petricor y hachas que salvan en el viento, la palabra que conociste antes de aprender a hablar.

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