HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a por tabaco, pan, manzanas y comida para los gatos callejeros. No he querido comprar cervezas... porque el alcohol me lleva a un lugar que me anestesia y me induce a la nostalgia y al abandono, es mejor el vino que la cerveza, porque el vino golpea el corazón. La cerveza en cambio siento que desliza sobre el expresionismo y detiene en la apertura de la quietud.
He sentigo algo mágico al caminar tan rápido bajo esa lluvia que a ratos se convierte en nieve. He sentido que pertenecía a una lejana canción que volvía a descubrirse, en una especie de instinto, pero del instinto del éter y no del suelo. Como si durante unos minutos comprendiera todo y volviera a encajar el canto del fuego y de la mar. Durante un rato pensé que tal vez iba a morir pronto... a través de la asociación de dos metáforas... y no tuve miedo, tuve un deseo de caminar, de ir hacia lo integral. Y giré automáticamente mi cabeza a la izquierda... y miré en la pared de la casa sobre la que cruzaba un destello de luz vertical... tal vez era el reflejo del sol... en algún metal o algo que hiciera espejo, no lo sé, yo lo interpreté como que la muerte me echaba una mano y la luz. Eso me hizo sentir paz y decisión.  En la tienda no había casi nadie. Un tipo que me causa cierta simpatía habló conmigo y yo hablé absurdamente de los zorros que veo por mi ventana, del búho que oigo por la noche y de lo terrible que son las ciudades para vivir. Luego había por ahí un guardia civil, que hablaba solo y decía "a ver si esto está por aquí, no parece que no, voy a ver en el otro pasillo". Yo no le dirigí la palabra. Y luego se puso detrás de mí en la cola, y me fijé en sus ojos, parecían unos ojos buenos, tenía un rostro de niño, algo medio bobo, pero parecía bueno. Pero al ver su uniforme y a lo qué servía, sentí pena. Sentí pena de personas que traicionan a la conciencia y a su corazón y sirven a la ley que sirve a los poderosos y verdugos y si reciben la órden de detener a los que luchan por un mundo justo, se vuelven entonces unos ciegos sádicos... aunque detrás de ellos estuviera la bondad, ya no les sirve para nada, porque se han vendido por unas monedas y obedecen y ese sistema les tienta con el poder de dominar a los otros y tener poder, al tener su placa y su pistola. Y eso les enferma para siempre el alma. Es como un pacto con el demonio.

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