HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He llegado ahora a la ciudad. Ha vuelto el frío. Preguntas derretidas donde tus manos escriben el temblor que el viento lame donde hemos perdido todas las palabras. Ahora quiero dedicarme a algunas cosas del aquí, de su arcilla y ojo de buey, de su canto nocturno, de tu tiza y de tu noche, cuando ya no importa quién de los dos.

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