HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He pensado ayer.. dónde ir con esto. Qué acto. Qué hechura. Pero no lo respondí. Lo arranqué de mí. Cuando estaba en trance, lo derivé, al fuego cósmico, y no a mi deseo. No a mi vida.  En mi pasado elegí la inmovilidad como mi moviento, mi fracaso social, como mi victoria. Mi NO, como todos mis sies. 
He sido alguien profana y viciosa. He sido haragana del gozo de la luna. Aunque he sido también profundamente atormentada de mis pozos. Y esa parte viciosa, también chocaba en mí, con una radical y rara idea de la pureza y de la integridad. Con el fuego convulso de la sinceridad, aunque esté llena de ratas. Yo no reprimí en mí el infierno, no lo llevé suplicando al cielo. No lo prometí en las rosas. No me deshice de él.  Lo quise libre. Por eso lo llené de motivos. Lo multipliqué. Lo metí en mi carnaval y me disfracé con su sangre y sus escombros.  Cuando empezó a rondarme la idea del suicidio. Me puse del lado de la muerte.  Desarrollé delirantemente los motivos para morir... y esos motivos se volvieron una fuerza. Recuerdo qué una vez escribí... que es una lástima que ahora que me siento poderosa y libre por la muerte, tenga que matarme, pero que eso me lo ha provocado la muerte y que no puedo volver atrás.. Empecé a hacer de aquella profundos alegatos en mi familia, y en la gente con la que hablaba por entonces, de la libertad del suicidio... que antes de vivir como un gusano hay que tomar el fervor de las llamas como la única forma de tener alas.. Les decía que era lo único que me quedaba para salvar mi dignidad y mi espíritu.  Esos fueron meses raros... porque yo no quería que nadie me salvara, yo quería armar los motivos para morir  e irme en paz. Mi problema emocional, era el vínculo con mis padres. Eso me refrenaba y me llenaba de contradicciones..  Creo que entonces tenía 18 años. Así que en mi delirante cabeza, pensé que debería convencerlos para que ellos comprendieran la suerte de mi decisión y el bien que eso iba a provocar a todos y comprendieran emocionalmente mi decisión y me dieran sus bendiciones. Les hablaba de que íbamos a morir de todas formas.. y qué que son 50 años en la vida cósmica, nada, algo insignificante. Y sin embargo la entrada al éter, cuando se ha elegido puede provocar el orgasmo definitivo.  Yo estaba aguardando un buen momento para hacerlo.... quería zanjar algunas cosas en la tierra. Sobretodo con mis padres. Recuerdo algo raro... con mi madre... cuando yo la hablaba con mi perturbada metafísica de la muerte, y ella se puso a llorar... y yo me carcajeé e hice un macabro chiste sobre la insignificancia de nuestras vidas y de las lágrimas. Y ella me dijo "qué cruel eres, cómo una madre va a ver morir a sus hijos". Eso me perturbó. Me cambió el sentimiento.  También recuerdo.. una noche en un pub donde estábamos fumando hierba, mi padre y yo...  que yo tenía pensado matarme al día siguiente... pero ya no les decía nada, porque había comprendido que eran incapaces a comprenderlo, y que era peligroso seguir hablando del tema, era doloroso... y absurdo.... Así que fui a despedirme silenciosamente.. en esa noche de magia y de risas y alcohol. Yo estaba muy feliz con mi padre. Y durante un rato.. en esos estados raros de conciencia, sentía que mi espíritu se despedía de él y pensaba que ojalá siguiera bien y feliz y enviaba energía para que así fuera.. y en ese momento le entró un ataque de tos.... y eso me hizo sentir que si yo lo hacía, él iba a morir. Y me perturbé. Mis ojos se llenaron de pánico.
Y luego no sé cómo cesaron unos meses mis ideas suicidas. Bueno si sé cómo. Tuve una especie de muerte imaginaria. Fui a un viaje a La Cabrera con mis padres.... un viaje donde yo vivía el paralelismo de mi muerte, y su tierra. Yo me sentía niña... que iba a despertarse muy lejos para siempre. Y todo cobró un tinte de belleza insobornable. Recuerdo que pasamos cerca de un tejo.. y mi padre me lo enseñó... y me contó del veneno del tejo, de la forma de distinguirlo, me habló de que antiguamente bañaban las flechas con el tejo para que la herida fuera mortal. Y mi madre se enfadó y le dijo a mi padre que no le diera más ideas a mareva que ya tiene bastantes. Todo eso me provocó una metáfora muy profunda. Porque yo iba a morir. Pero ya lo guardaba en un profundo secreto. Y cuando me acosté por la noche.... sentí que moría.. sentía un estado perturbante y hechicero de conciencia donde me entregaba como un pájaro a la muerte. Y sentí que volaba y tuve un sueño muy profundo y mágico. Y al despertar, me sentí recien nacida, me sentí a salvo de todo, metaforfoseada, viva, sin dolor.
Y eso me quitó las ideas suicidas un tiempo.
Hasta que volvieron unos meses después.. Pero esa vez volvieron como la nitroglicerina. Eran principios de enero del año 2005 o 2006. Yo debía tener 20 años. Me vinieron un día antes de ir a por el estramonio. Escribí algunos poemas de adiós. Y fui, decisivamente a por el estramonio. Pensé que la otra vez que lo había tomado, había comido unas 120 semillas. Así que con 400 sería suficiente. Y ese salto al vacío de la muerte y su viaje, me curó definitivamente de mis deseos suicidas. Me unió a la vida... a la parte sagrada de la vida.

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