HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy me alegró el frío. Caminar por calles medio deshabitadas con el perro y esa noche pentagramada en el rubor de mi vacío. Sentí una nueva esperanza en ese lugar donde no existe la esperanza. Una belleza de escombros y residuos, al sentir a los fantasmas de la ciudad pulular entre el infinito y la muerte. Escuchaba a Arturo Meza, ahora siempre lo escucho a él... y en una de las canciones decía "llevaban miles de años buscando la piedra filosofal y sólo encontraron las piedras de sus tumbas" y eso me hizo carcajearme y sentir una súbita felicidad, también por el resto del contexto de la canción y de mi piel...... sus canciones son mágicas, rozan el infierno y el paraiso, algo medievo, de sal y algas, de gritos en prisión rompiendo las ventanas, metonimias que incendian en el grito de mi corazón, una montaña preñada, una escalera de cráneos hacia la luna. Algo que vuela sobre lo sagrado y desconocido. Además son complejas y se pueden leer desde muchos lugares en la metáfora de la percepción. Ël no se parece a nadie. Y sus instrumentos musicales juegan en la alquimia del éter y el resplandor. Él fue lo único que tuve alguna vez cuando estaba en el infierno. Y volver a encontrarme con el amor hacia él, es volver a un extremo de mí y saltar al vacío.
Luego empezó a llover. Yo me senté en un banco bajo la lluvia y el perro mordía un cacho de madera que encontró en un barrizal. Me gustó esa escena absurda... de sentarme en un horrible banco que daba a una sucia carretera, bajo la lluvia, sentir cómo entraba la humedad a tu diario quemado y tener dentro mil y una noches y esa playa que flotaba en tu pócima de ausencias. Me sentí libre hoy, caminando muy lejos de los caminos de mi pasado y a la vez en el mismo lugar de su vértigo y su beso de la nada.

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