HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy me dijo X. con ironía "joder qué elegante vas, parece que vas al corte inglés". Y es que hoy me puse los primeros pantalones que encontré en el armario y tienen un agujero en la rodillera. Y el abrigo tiene barro... de cuando jugaba con el perro en el monte. Yo ando por la ciudad... como canción olvidada en la epístola de tu desaparición. Todos me parecen unos locos. Todos me son extraños y extraña yo en el zigzeo de sus pupilas y de su paso.  Voy hacia lugares deshabitados en el etanol que dejé correr por tus paredes para olerte la noche donde tu bolígrafo dejaba de hacerte caso y la luna de plata quemada insistía nuestra ausencia. Hay una herida en mi corazón que sé que no podré curar en la otredad, que sólo la luna, podrá cerrarla cuando vuelven los barcos hacia sus pasadizos secretos. Hallar la paz en su garra que me tienta, es ningunear su condición semántica y la atadura de su verbo. Es mirar desde su otro lado oceánico y distante. Y seguir tocando el tambor y la sombra, por lo que vale la pena, aunque no tenga nada qué hacer ni que conseguir en el materialismo. 
Estoy tratando de enviar mis instintos de taberna y de pasión, a un lugar vaciado, a un lugar latente del vuelo de los astros y el vacío.  Una especie de camino místico, de orugas y de piedras bañadas con algas. De ausencia de mi historia humana, de transversal de luz de charco verde.  Y ha sido raro lo que me ocurrió estos últimos días. Porque tuve una intensa tentación de placer con un hombre, una especie de metafísica de lo prohibido... y eso me despertó un latido medio incendiario.. en algún umbral de mi desierto. Me ardieron dentro viejos caminos del hedonismo y de la noche. Y la contradicción volvió a golpear absenta en mi papel vacío. Ese adentrarse a mundos del suburbio.. me despertó otra vez el pálpito de mis viejas pasiones, volví a recordar el cuchillo de esa nostalgia de nómadas clandestinos y arañazos de olvidados en la raja del cielo. Y eso me llevó al lugar donde no duerme el poema. Y ahora... me siento algo más sombría.. hacia el lenguaje de los árboles. Como si la metonimia hubiera incluido otra vez un escarpado... entre bigotes de gatos y acordeones de tequila desbordada donde vuelves a tragarte de humo en el piano que amanece pegado con sangre a los mil y un huecos de mi voz sobre el abismo.

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