HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy tal vez me ponga a hacer un video, de un poema que escribí hace un par de semanas. Me han venido ciertos estragos de la cinematografía de esa ventana en la tripa de la cucaracha que flota sus huevas donde todos tus buzones están drenados del río de mi olvido. 
Vuelvo a mezclarme en la mística de la sota de espadas y el baile de los sapitos del suburbio cuando la luna es roja. Tengo la abrasión de un amor momificado en la memoria pintando en la pared el sístole y el diástole del fauno cuando tus cuervos ataban besos de inmensidad en mis labios muertos. Y eso me suspende, péndulo de salmuera... en la pasión de tus rosas dando de comer a los jabalies cuando yo soy el desagüe de tu Lete manchando la pizarra con tiza del exilio. 
N sé qué bajó desde la montaña, aquél 24 de agosto, cuando mezclaba en mi pared la sangre y la cuchara de tu espejo derramado en mis grises adoquines de la lluvia. El poema lo quería todo para él. Nosotros no podíamos quitarle nada. Éramos la izquierda del cero, en el térmometro de mercurio, comiendo setas para volar. Suicidamos las neuronas del retorno. Dejó de existir para siempre la locura y la cordura.  Nos dimos a orgías de rayos y de mares. Donde nuestro cuerpo sólo era una tela de araña suspendida en el norte desaparecido.  Pegados a la grieta como viento pegado a la espalda del suicida, nadamos los siglos asesinados en busca de una casa impenetrable. Olvidamos hablar el lenguaje de la harina, el del vino, el de los humanos. Olvidamos dónde colocar al sujeto respecto a la pregunta al verbo o a su robo.  Y el pasado... se hizo lodo de isla... en las garras del afilador. El futuro era la puta que ponía la cama, en nuestro barrido de estrella.  Y se me cayeron todos los anillos despiojándote en mi habitación de parásitos. Se cayó el porte, el escenario, el te amaré, el estaremos, el ha valido la pena, el queda algún motivo, en la muerte tendrá sus razones. Todo se cayó y el arriba era igual que el abajo.. en ésta balanza de magnéticos golpes de éter.
Sólo me dediqué a escribir.. miles de páginas que sólo fueron del fuego. Y ahora miro por la ventana los zarzales que a lo lejos... chupan mi voz y hacen la metonimia del efecto retardado de tu ausencia. Nadie lloraa cuando el umbral despierta a las bestias. No da tiempo sino a encenderse del salto al vacío y a echar los alaridos que la tierra nunca acogió.

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