HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llevo 15 años... escondida en la intemperie de las metáforas. Y mis salidas al exterior del interior de ese otro muro, fueron un raro y vampírico alimento para el sueño del poema y sus infiernos. Mi distancia con la otredad, osciló diferentes cantos, entre el alcohol y las piedras. Pero siempre creció en la distancia del poema. K. fue un espejismo de la distancia destruida. K. fue una planta mágica y quimérica, del amor. Porque yo nací muy lejos del amor. Nací en el LSD de un pozo y un fuera de campo. Y nunca estuve en ningún otro sitio. 
Utilizaba las vivencias como recursos literarios, como musas demacradas en el burdel. Algo de mí siempre buscó la verdadera conexión entre mi ser y el posible otro en el amor. Busqué que mi poema fuera libre en otro cuerpo. Que mi monólogo interior no tuviera que llenarse de Teatros. Pero esto jamás ocurrió. Yo nací arlequin en el insondable teatro sin final.  Cada escenario que creí romper, paría 7 escenarios nuevos. Mi soledad se volvía loca de fuego y me cortaba en pedazos para recuperarme. 
Cada línea que escribí durante todos estos años para seguir mi camino, me separó furiosamente de los humanos. Porque la escritura no nace de ahí, no va allí. La escritura nace de la entraña que arde y de la soledad.

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