HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Lo del tabaco me cuesta mucho dejarlo. Así que estoy tratando de fumar sin tragar el humo,  le doy una vuelta de tornillo entre la nariz y la boca, y fumo con respeto, a la memoria del tabaco y su sacramento de los nativos americanos.
Ha vuelto el frío. Yo tengo aún un vestido de verano, pero luego me pondré unos pitillos.
Ayer... metiéndome en esos lugares en los que una parte de mí, sabía que no debía meterme y otra parte me incendiaba enamorada y kamikaze, atada a una vertical curiosidad y sed. Comprendí otra cosa importante. Comprendí el complejo mecanismo de mi zona paranoica-atacante y su lectura de la Sincronía, en la hervidera de la mandrágora medio helada. Esto es algo.. que fui incapaz a comprender, las otras veces que viajé al éter y es algo que jamás me explicaron los libros y las búsquedas que tuve hacia allá. Es algo que ningún psiquiatra conoce, cuando trata con los locos, porque los locos, todos lo han vivido... y la psiquiatría jamás ayuda al loco a entender, al contrario le separa con nacismo de sí mismo. Es algo que desconoce la psiquiatría y la psicología. Es algo... que sólo se puede Saber a solas con el entrañaje del fuego interno. En el camino estamos solos. Y es algo que tratan de que olvidemos y nos enganchemos a relaciones superciales, a apostolicismos de la familia y sus flores venenosas del sudor de Sïsifo, a trabajos y servilismos al sistema.. que nos unamos a un rebaño... y seamos frágiles y dependientes. Pero el conocimiento nunca se obtiene ni de un libro ni de una universidad ni de un mesías. El conocimiento sólo lo da el corazón cuando arde.

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