HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... he tenido sueños reparadores, aunque apenas los recuerdo... era como una conversación con dios y con el diablo.... pero su semántica ha quedado en algún lugar oculto de mi conciencia. Dormí de un tirón. Suelo hacerlo siempre. Las épocas de insomnio ya no me atormentan. Fui a por un café con soja. Encendí el cigarrillo. Fumo otra vez demasiado. Hay alguna inconclusión en el poema que muerde tus labios desde el coñac que me suspende en el fervor de la grieta. Las cáscaras del día comienzan a separar las partículas del río en los nombres que arrojaste sobre el vacío para atar motivos de fuego al camino que huía. Todo es bañado por la distancia. La soledad que se inclina para besar tus huellas donde nadie ha venido de vuelta. Ya no importa qué verbos cicatrizaron en mi piel desde tu olvido. Lo que seguirá no tiene nada qué ver con nosotros. Es suspendido por el magnetismo de la hoguera que flota mucho más allá de la historia que removimos entre tierra y sangre.
Yo voy extranjera. Busco el corazón de la grieta de los mundos. Sé que está cerca la muerte y el poema. Tu casa arruinada en los escombros del caballo de cartón galopando primaveras enardecidas muy lejos del centro.

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