HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... no sé qué soñaba... había escrito mis sueños en un cuaderno que leí mientras estaba dormida... y lo dejé zanjado y lo olvidé. El día comienza algo gris. Todavía detenido de la palabra, todavía ausente, Busco el verbo en la abrasión de tus escombros sobre la penetración de la distancia. Y allí no hay nada que nos recuerde. Es otro papel desfilado. Es otra impostura removiendo en las huellas xilófonos de viejo camino desperdigado en tu traje de barro cuando pasas frío en medio de ninguna parte.
Han pasado demasiados años demasiado lejos de la humanidad. La soledad tiene dos armas antagónicas regando los lirios y bebiendo tu sangre cuando la luna abre sus piernas y toda la noche entra en tu cuerpo como baúl de cicutas fumadas por el olvido. Con la llave temblando el aullido de tus pérdidas.

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