HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he abierto una cerveza.. sé que la cerveza me anestesia un poco, me hace algo más viciosa de las sombras cabalgantes de lo abstracto. Y trato de tomar menos que antes. Siento que ya no puedo permitirme meterme en un camino intermedio, ni fragante de un poema que morirá mañana. Siento que ya no puedo ni quiero, tomar mis viejos ardides del exorcismo de la noche y de los juegos de naipe forzando la pared y el precipicio. Eso lo hacía cuando me sentía inmortal. Abusé mucho de todo eso. Ahora tengo que estar obligatoriamente unida al escalofrío. Los momentos en los que tomo el vicio, a veces son provechosos para el poema, pero yo los pago caros, con angustia y pozos.  Me he vuelto mucho más vulnerable a mis errores. No puedo anestesiar mi movimiento. No puedo perder mi conciencia en juegos de ladrillos y gasolina. Los vicios de la sombra... que antes eran amables conmigo, y me daban canciones, ahora me dan sufrimiento, aunque su sufrimiento, me lleva a abrir la conciencia y otros sótanos de mí misma y de mi pasado. Pero siento que debo andar con cuidado, para respetar al espíritu, al éter o como se le quiera llamar. Él se ha mostrado, hace unas semanas. Si yo tomo su fuego, para mis caminos de miseria y escritura, ganaré ciertas cosas, pero perderé mi unión al espíritu y se irá otra vez.

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