HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he dado cuenta...  con esto que me ocurrió... que yo he vivido entre sombras... demasiados años. Que he alimentado las sombras, en mi poesía y en mi metafísica. Y me he tomado el papel de mujer fusilada por el mundo y armada desde allí, víctima-quijote, venganza de duendes y mil rencores de fuego, farsante y arlequín.. Y tal vez tengo motivos para sentir así, tengo motivos empíricos, pero la vida es otra cosa. He tomado vampíricamente el daño recibido... la marginación, mis sueños rotos, mis ideales llevados al extremismo y a la carnicería al haber perdido el amor y a la manada. He vivido sintiéndome mí única semejante, creyéndome de otra especie, alimentando mis rarezas y mi protagonismo de suicidas arlequines de queroseno., porque lo otro me mataba de sed y de pena. Y todo esto me ha metido en un lugar muy raro. En mi adolescencia yo me rebelé con locura, cambié radicalmente, dejé de ser esa que iba hacia el amor y el bien y la empatía... y había recibido tantos insultos y abusos de la gente cuando era buena y que había hecho mi odio contra mí misma.. mi yo de la sombra, porque nunca acepté emocionalmente lo exterior como algo separado de mí.....  y me volví una escopeta, estaba siempre a la gresca, empecé a armar jaleos belicosos en el instituto y continuas expulsiones que me separaron de la sociedad y de los amigos de entonces y sus caminos.. peleas e insultos con la policía, daba discursos belicosos y anarquistas contra la multitud cuando me emborrachaba que era muy a menudo, los llamaba borregos e imbéciles usando palabras poéticas... tuve muchas peleas con desconocidos que alguno de vez en cuando me quería pegar por lo que les había dicho, me volvía un aullido raro y surrealista,  cuando salía por la noche, abusé de todas las drogas que se cruzaron en mi camino. Más la metafísica de artaud y los estados de conciencia y herman hesse.. Y todo eso que me volvió loca. El estramonio, intentos de suicidio, el manicomio.. la guerra contra la psiquiatría. El odio que se inflamaba en mí, cuando yo tal vez no estaba hecha de esa naturaleza, yo era amorosa y filantrópica de niña, buscaba la armonía, la risa, yo no mataba ni una mosca, cuando iba a la piscina me dedicaba a sacar las mariposas y otros insectos que se estaban ahogando y ponerlos en tierra seca para que volvieran a volar. Yo lloraba cuando leía a León Felipe. Lloraba cuando escuchaba historias de la guerra civil, del Ché, de Allende, de los hambrientos. Yo era sensible al lenguaje invisible de las emociones de los otros y era terriblemente empática con la tristeza ajena, tenía como una rara necesidad de consolarla.... y contaba mentirijillas y cuentos, para que la otra persona riera.... Luego era una payasa, contaba mis penas y mis vergüenzas de forma medio literaria para que los otros se rieran.... echaba humor negro sobre mí.. siempre apretaba el gatillo sobre mi cabeza Me hacía feliz eso.  Porque yo vivía en una metáfoa. Aunque la soledad fue creciendo peligrosamente en mis significados. Tuve relaciones con hombres.... que eran relaciones violentas y farsantes. Yo era romántica, jodidamente inocente, creía que predominaba el lenguaje de la conciencia y del bien sobre todos. No distinguía el egoismo, ni la vanidad, ni el mal, ni en el engaño, yo me lo creía todo. De niña yo era una estúpida. Creía que todos actuaban por motivos similares a los míos. Además era delirantemente Idealista... idealizaba a todos los que me caían bien, los convertía en héroes.  Pero mi vida en la tierra, me llevó a marcharme. Fue a través del dolor, del desengaño, de la rabia, de la impotencia, de la injusticia, de la soledad. Por eso me hice solitaria. Además había vivido cosas muy raras.... y sentía que nadie me comprendía, que nadie me amaba. Yo estaba en guerra con todo, porque tenía dentro abiertas guerras mortales, conmigo misma no tenía piedad, era maquiavélica, por eso empecé a usar la metamorfosis, las zonas de mi que estaban en guerra yo no las podia armonizar, porque carecía del sentimiento universal, del silencio, del amor, de la paz, de los instrumentos... así que les di vida propia. Las dividí en mi mente. Y cada una de ellas se hizo un YO, con sus propios ardides y horizontes y memorias. Y allí surgió la poesía.

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