HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he puesto nerviosa porque vi que el perro estuvo mordiendo un veneno de esos que se usan para el váter... y me he salido de la tierra... le he dado leche por si le hace vomitar... me pongo neurótica si veo peligrar a Kavka. Se me mete dentro un grito de nitroglicerina, siento que mi pensamiento se deshace. Le he sacado a la calle, para ver si está bien y corre y juega... y anduvo a peleas con uno de los gatos callejeros... y eso me tranquilizó. Ahora está dormido. Me causa un vértigo de fuego pensar que puedo perderlo. Le quiero demasiado.  Esto me ha alejado de la poesía. Me he quedado colgada por esa sensación de que una bala siempre viene hacia nuestra cabeza.

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