HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

mi distancia es una posesa
yo le doy mis desarreglos y tus fichas viudas del puzzle
me pongo el camino sobre los hombros de un caballo de madera
y percuto el hollín y la desolación
mientras la metáfora ya te ha llevado a la ruina

ella siempre hace cosas raras y perversas con las manos que quieren tocar el cielo

debajo de tu ropa las pitonisas eran serpientes
yo pasé tanto frío aquella noche al salir del tren... que te tatué en lo inalcanzable, mientras el vino escupía tus huesos a mis huesos resquebrajados

fuimos motin de lo irrealizable
con todos esos fantasmas remando conmigo hacia la casa del sol
pero escurridos por la noche.... como monstruos tristes que sueñan un corazón

todo es tan raro que pretender su control es morirse de vejez

las palabras sólo han sido una aproximación al fusilamiento de la luna en el escalofrío de parpadear en la belleza un vehículo para no morir
ellas siempre han sido infieles del ardimiento de la ceniza desde mi pecho a tu ausencia

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