HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi lugar... si es que fuera un lugar.... es vapor de salitre. Es la otra dimensión del espejo haciendo pedazos lo que he hecho y sabido, en el pasillo de la sombra o de la quimera de la orilla en la reciprocridad del otro que jamás fue tal. 
Allí hay un tigre hambriento y furioso.
Allí hay 10 páginas escritas cambiando para siempre los verbos que bebí de tu sangre y de tus piedras.
Yo soy la antagonia en el interrogante de su abstracto.
Soy mala hierba, regar de la tercera persona, ahorcando a la tripulación de esa ficción macabra que se toma al pie de la letra y mea whisky en su pasión del teatro.
Soy el secreto de la esquizofrenia.... plantando perros en tu tumba y yéndome junto a su canto al ladrar del mundo que aún no ha nacido. 
Por eso jamás encajé, ni pude traer ni tomar nada.
Por eso, mi soledad fue mucho más violenta que las masturbatorias de mis afectos y de mis necesidades.
Y nadie penetró en los ojos. Porque los ojos, eran un alambique de éter, en la alquimia de los malnacidos y de los que no tienen mundo.

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