HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mis días... son un poema olvidado ofuscándose en la vereda que arde, buscándome en la llaga, en la cubierta de la lluvia ciabogando flores de alcohol en tus tratos de benceno. Ceniza y no mires atrás. El mayor error sería la nostalgia. Cruzar las calles, conservar el petricor y el ansia del pólen. Abrir con cuchillas la sombra agazapada de tu piano en el fango que el camino inyectó en ese lugar donde no corre el tiempo ni la esperanza.
Bajo la maldición del intérprete del olvido. Juntando canciones en los reclamos del hacha cuando los maizales sangran cadáveres de pájaro y en tu mirada, cruzan 100 vidas la desolación.

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