HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No debo obsesionarme. El poema debe seguir siendo mi filtro de nada, de respiración del agua, de paso en la embriaguez del desierto. Ha de hacernos bailar. Ha de hacernos armarmos y amar. Ha de llevarnos mucho más dentro donde el cielo abre sus piernas y saca sus caballos a derretir todas las puertas y a mezclar todos los mundos en un nuevo nacimiento, insólito... derramado... y sagrado.
Todo ha sido tan raro. Tan intenso. Tan loco. Algo de su aliento en el hielo de mi piel me ha despertado entre las zarpas de la noche como mandrágora. Algo de su poder... ha habierto en los salones de baile, nudos de humo, balsas de marihuana, lluvia de sangre y el deseo más allá de todo lo conocido. Preñándome una metáfora donde a la mitad también he nacido muerta.

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