HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No quise sentarme en el árbol de ayer, porque imaginé que si me sentaba allí mi pelo se iba a volver a llenar de bichos de seis patas como si el bosque los hubieraa querido en mi cuna de los destierros.. Sentí mucho placer cuando cayó la nieve sobre mí y el frío me curó esa gangrena de poemas sumergidos en la rosa jericó e inclinados hacia la nada.
Mi mente ya no funciona igual a ella misma respecto a hace unas semanas. Tengo otro tipo de sentimientos y sensaciones, otro vértigo al mirar la belleza, al caer y al retornar a la superficie. Mi piel llora de otra manera a la luna y a la tierra mojada. Aunque tengo la sensación de que he vivido siempre sobre lo que yo no controlo... atada por el capricho del opio del fauno, y mi voluntad ha sido titiritera de una resistencia entre ruinas y amores imposibles. Hoy quiero penetrar aquello que me impulsa y que siempre lo ha hecho sin yo ser demasiado consciente, porque ponía mi atención en la conciencia volada por los aires que me provocaba el resplandor. Y no en la conciencia y existencia del resplandor. La información es muy frágil porque no se sostiene con el verbo, es muy sútil porque muchas vecs la razón la destruye y la mete en un fuera de campo, Don Juan diría que el tonal se defiende.  Yo he sido una viciosa del dolor del violín de la nitroglicerina. Me di al alcohol, al tango garrapateado, al rencor de mis cerillas, de los desdenes, del darse la vuelta, y chupar bigotes de rata en un callejón de hachis.  Fui viciosa de mi ebriedad... la mantuve siempre desatada en mi aullido de luna que se ahorca, de otro mundo que se pierde al llegar a la medianoche.  Quise que me llegara dios... en un exorcismo de epifanías exibicionistas, drogada en una taberna de muertos-vivientes, osando el Imposible al rebuscar en la basura el corazón del armadillo. Y luego secándome el papel de lija de los manicomios en falsas salas de cine con tu sangre en mi jeringa.  Profané la moral... y los motivos de la vida... en mis serpenteos bajo tierra. Ataqué al amor porque amaba demasiado para poder soportarlo en mi cuerpo solo en la mar.. cuajando el iceberg donde te hundiste de mi canto para siempre.

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