HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

no se tú, aquí se entra por el tejado
se desentierra el cadáver del erizo
se bebe mala ginebra
no se pregunta porqué, se echa a correr, se espanta la sombra donde transita el infierno con las flores agonizantes de tu colchón
y se echa sal, encima de los réquiem
para no atragantarse con el dolor de la tierra
la ternura es de los perros, nunca de los hombres
y después del tiro... no queda alcohol en los vasos

a la zozobra de la mariposa
suena punk en tu esquina sucia

ya no tenemos corazón
tenemos medio litro de gasolina y un aullido de benceno en la calle desolada

ya no hacemos pactos con dios
bajamos donde los escarabajos sueñan y les pedimos un favor para cuando todos estemos muertos

fue una eternidad mi lágrima gangrenada en tu buzón
bajando por tus mejillas como cicuta

no hay marcha atrás

los chopos lo recuerdan
abrazo muñecos de nieve a la desolación

de mi piel crece hielo que cuaja en las casas abandonadas
enciendo unas cajas de cartón en su suelo roto
brindo con la nada por la nada
siempre estuve a su lado

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