HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Nos vamos quedando solos. La soledad tiene un traje de lluvia. Un beso de muérdago, una nostalgia de opio en las cuerdas de tu  guitarra.
A veces creo que algún día volveré a casa.. junto a Kavka... y allá estará el Thor esperando, velando la noche infinita. A veces creo que es imposible llegar... que la tierra abrazará mi cuerpo congelado y crecerán hierbas y rayos de mi destrucción. Y mientras tarareo mirando por la ventana la luna bruja de tus poemas abandonados en mis ruinas. Y ya no tengo fuerza para juntar las letras de tu nombre. Se me olvida que debo dejar el trago y el cigarrillo, porque el horizonte me recuerda que nadie jamás logró salir vivo de aquí.  Siento el fetichismo del hollín junto a tus fotografías, sin reclamo, sin letanía. Sólo agarro la pintura de las lágrimas y del valle y sigo caminando. Aunque no tenga ni puta idea de hacia dónde ni de porqué.  Mi cuerpo a veces echa de menos el amor... por eso pongo esa música y abro una botella de vino. Por eso me abrazo a los árboles y busco la caligrafía de la nada en el corazón del bosque... y se lo doy todo a ella y sólo a ella le pido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario