HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Quiero ir unos días a la ciudad. Siento que allí encontraré algo importante. Siento que allí encontraré un vínculo más penetrante con el corazón y con el Sueño. Acá, a veces me voy volando por los aires, al fondo del verbo derretido en la flor de mandrágora. Y aunque es también muy importante... la soledad.  A veces es necesario moverse, mezclarse entre ciertas respiraciones que la noche separada de la mar, canta en sus brazos y acuna como si fuera verdad que pudiéramos volver a casa.  El aislamiento es importante, para desenmascaras del espejo la hoja de aire. Pero a veces hay que volver aa la calle. Llueve en ráfagas horizontales. Un telón transparende navega sobre el horizonte. Yo quiero Amar. Y a veces estoy en medio del desierto, buscando el sueño de la Ballena... y volver a los jardines de mi niñez, al lado de los monos y de los perros, con las setas de la luna, lloviendo sinfonolas de lo extraordinario, cuando todo era luz, cuando el mal nunca se había acercado. En aquél lugar donde nunca existió el gobierno regido por el mal ni todas esas naciones, ejércitos y bancos y multinacionales, matando a los hijos del viento, arrancando la piel a tiras de los niños olvidados y la esperanza de la Tierra.
Me he ido demasiado lejos. Y siento que mi camino... está entre el Sol, los perros y la mar. Tal vez en el fondo yo no exista.

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