HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se ha cubierto mucho el cielo. Esa imagen dentro del espejo tomó en sus senos todos los naufragios... y escupimos fotografias sepias al tren descarrilado de juguete. Con la dentadura postiza de la abuela en el vaso echando alcohol de rosas a la puerta que se nos quemó en el infierno.
Vivimos de pura casualidad, donde vienen las palomas a cortarse las venas y a nutrir a nuestros titeres de luna llena.
Vivimos sólo porque la locura no ha desaparecido. Porque cuando apagamos la luz hablamos con cosquillas con los muertos y con la harina de las estrellas.  Y escuchamos esa canción a veces aterradas, a veces con dios dentro del útero llevándonos donde aprendimos la primera palabra que jamás volvimos a oir en la tierra.
Por suerte la marihuana, echó abajo todos esos caminos de la buena reputación y de los pies en el suelo. Por suerte el suelo se hizo mil añicos afilando la guadaña. Y nada nos ató, con un amor tan hirviente que quisiéramos descansar por fin en casa.
Vamos sobre las vides, con el vino ensilado donde las vocales se pelean. Soplamos el seseo que ahorca el equilibrio.. buscando el calor donde quede algún extraterrestre con ojos de fuego y corazón de lobo.
Vamos tocumbeando el tango que tomamos por la fuerza de ese muerto querido. Vamos peinando algas y cráteres, en la pulga que nos peinó el jamás. Y si me rompiste el corazón sólo fue porque la tierraa era demasiado redonda para parir un corte vertical.

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