HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se nos fueron las horas.... afilando hachas para los espantapájaros... que lloran excremento y gasolina, cuando todos duermen.  Fuimos detrás de la verdad del peyote, contra todo lo que dijo la tierra desde tu pene ensangrentado en el suicidio del norte, dándome de beber el réquiem y los naipes del manicomio.
Espié.... en las heridas del asfalto, la dirección de tu ruina en mi pecho. Di de comer a las lombrices lo mismo que yo comí de tu muerte. Y juntas... caminamos hacia la Nada... con un perro negro empujándonos a ir más rápido y no mirar atrás.
Sólo fui sincera cuando estuve loca. Y debía ser una verdad horrenda que a todos espantaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario