HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se oyen pájaros... que parecen venir de otro mundo y despertar en los huecos del viento, corazones primitivos que besaban en las selvas los barcos de la noche. Hacen sus ritos en el vuelo, amando en la soledad de los que los mira, la nostalgia y cuna del primer sueño del universo. La vida crepita su belleza, a pesar de lo que han hecho con la vida, sus verdugos, secuestrados por la oscuridad del poder y el dinero. Dios no volverá. No vendrán mesías. Dios estuvo aquí siempre. No se fue. Es un latido incognoscible que habita detrás de la trampa del ego y de la historia invidual concecida a pasiones yoistas y egoismos. No tiene templos. No tiene libros sagrados que enseñan con palos y arrodillamientos para controlar al pueblo y llenarlo de miedo.. Está abiertamente en las venas del árbol, de la mar, en las nuestras. No importa el nombre. No es algo medible en las nociones del lenguaje. No vive con los obispos y todos sus cuentas corrientes. No vive en los humanos con poder y riqueza y deseo de más poder. No vive en los que se matan por la propiedad privada ni en los que hacen daño a la vida. Aunque también lo hace, pero demasiado lejos de su conciencia... tal vez sólo cuando los abraza la muerte se retuercen con la miseria que sembraron en la tierra.

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