HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

sigo aquí pegada a la despegada  ventana
aguardando al fauno
mientras ha empezado a nevar
las viejas rutas son momias de sangre bifurcando el horizonte
y dándonos un cuchillo y un tambor
el amor o el suicidio
el todo o la nada
mientras tus migajas me cambian de sitio la sed entre esos antros de vampiros con califrafía de heroina tatuando la noche en los cementerios
y sólo pensaba en ti.... mientras caían pedazos de galerna en un cuaderno muerto de frío
y no había nada qué hacer que no fuera aguantar el pulso al infierno
sin dar el dado, ni la mano, ni el poema, ni el futuro
vaciándonos de todo, con los vagabundos hablando con un quezcal en medio de las ruinas
y tú llorándome crucigramas de arcilla
y yo con tanta sed de amor que tuve que irme antes de decirte que te amaba
con todas esas rocas besándonos sapos en fransquestein
y sólo tenemos para pagar con las lombrices
aquí ninguna moneda prospera, ningún destino
somos los deshojadores de pellejos de luna en barcos fantasmas cruzando la incertidumbre
y cada día tengo mucho menos de lo que creía, de lo que me salvaba
vamos boleto de amanita y hiel, al incendio del cielo
dejando atrás cartas de amor que se tragó la parca
dejando atrás niños muertos de miedo colgados de los baobab

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