HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soy la olvidada. Por eso amo los chopos que ya nunca brotan y se mantienen erguidos y tragan la soledad de los caminantes.
Mi voz, siempre fue hacia un papel vacío. Mi paso, al camino que no llegaba a ningún sitio ni tenía ley de gravedad.
Mi amor, fue el fuera de campo de un poema. Flotando en el vapor verde de mi habitación, soñando con volver a casa, cuando habían sido destruidas todas las rutas, y la esperanza sólo era el canto de carcoma en las viejas escaleras.
Todas mis pasiones fueron los restos del vómito en una taberna.... en la que un niño vendía flores de papel con ropas harapientas y se iba con su soledad donde nadie jamás regresó.
Hoy veo pasar por mi ventana, la vida de los otros. La mía no está allí. No está aquí dentro. La mía es del diente de león, del rayo, de todas las despedidas.

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