HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Te clavaste agujas en las pupilas para sentir que corría la sangre por tus venas y sobre los mástiles, aún los cuervos protegían la aurora. Cortaste la roca.... en el polvo que esnifa la luna en tu muerte. Vamos hacia la nada.. no te agarres, no traigas bienes ni poemas. No digas adiós. No esperes algo de vuelta. Chécate las flores de la locura donde el hierro fundido te recuerda tu nombre. Acá siempre estuvimos solas.. la muerte subía la voz de la música. Comimos muchos gusanos desde las babas del doctor que decía que éramos unos enfermos. Hicimos pan con su veneno. Se lo dimos a las palomas y a las ratas.. y lo que sobró lo comimos en medio de ninguna parte, secándonos la sangre de la estatua del desierto entre nuestras piernas.

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