HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Te vi marchar.... desde el papel boca abajo que dejé en el mármol helado de un sueño de hace 10 siglos, atormentado en los gritos de la ginebra. Te vi desteñir la tinta de mi pobreza enamorada hacia el alzar de los cuervos albinos que en las noches de la guerra bracean la nostalgia del valle en forma de lluvia de fuego que recoge los objetos personales que tus queridos muertos escribieron en las paredes que hoy riegan tus petunias.
La soledad cosió alas de cartón a los cadáveres de abril. El dolor no fue inútil, fue una autopista en busca del corazón del mar.
Elegí todos los caminos retorcidos de las sombras, porque nunca me fié de los que dijeron que allí no había nada. Tampoco me fié del comando de mi esperanza.. ni de mi cuerpo entregándose al amor y al placer de los Teatros. El guión fue borrado mil veces con pis de perro. Mil veces se reescribió con las esquinas en subasta de tu exilio. Pero ya no nos creiamos nada. Éramos todas las dudas buscando a dios en los cubos de basura y en los sucios hoteles de los rumiantes de esos códigos que cagó Babel.
Fui asesinada por todas las rutas que elegí para salir con vida del nudo metafísico de los poemas de carne y aguja.
Fui cínica de todos mis buenos sentimientos para volver a casa. Y todo lo contrario cuando tenía 40º de fiebre en la habitación de ese manicomio y sólo podía pedir ayuda y amor a las cucarachas, agua fría, a los espíritus atormentados que cortaban el cristal de las ventanas de ese sucio presidio.

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