HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo algo de sueño. Aunque más que sueño es como una vuelta de campana de un sentimiento que un eco polariza al espacio inunible que en su paradoja activa la maquinaria del nexo.
Tengo una sensación de que todo se ha ido y a la vez de que por primera vez todo está en el valle.
Una sensación de que estoy al final de mi vida. Como anciana que pela garbanzos al crepúsculo mientras la lluvia golpea en cuencos de metal y los truenos secan el río de sus ojos en la extravagancia que la mar estalla hacia las estrellas.
Mi tristeza de lo vivido, es literaria, porque siempre asimilé la realidad con un embudo de LSD. Al igual que mis alegrías.
Acá ya no hay nada de eso pero lo está todo. La belleza de esos montes de nubes moviéndose como caballos del apocalipsis al alba que en algún ahora rompe sobre la mar. 
Lo que de verdad es importante nunca ha ido a parar a un papel ni a una voz, ni a un cuerpo No ha acabado en poema, ni en amor, ni en destino.  Y no es importante para el lenguaje ni para los hechos humanos. Lo que de verdad nos empuja, está en la grieta de los mundos.  Es tan sútil que a veces sólo huele a cadáveres en las llagas de la memoria de la tierra. Es tan frágil que al poner la atención en su corazón para poseerlo se marcha y ya no te deja mirarlo ni creer que existe.
Yo vivo en un barco de tiniebla. Salgo a cazar y a morir a las deshoras de mi desolación. Me abrazo a los arándanos y a los peces. Y cuando creo que por fin he llegado a una orilla abro los ojos en medio del Leteo.  No tengo manada. No tengo compañeros humanos en mis viajes. Soy un jodido péndulo de gas y de sal. Sólo a veces tengo fuerza para expulsar el verbo que anida en el agujero de mi alma. Pero muchas veces estoy en los escombros del pentagrama tocando un tambor en medio del abismo. Creyendo que aún tengo corazón y trazando lunáticamente un mapa entre mis sentidos para no perder ese norte que ya ha muerto.  Me reviven las flores cuando están teñidas de mar. Cuando olvido todo lo demás.

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