HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo la sensación de que para fumar la droga.... no necesito tratar con los camellos. Sólo tengo que desenredar esa ristra de metales que puso la civilización y su triste cultura y recto pegado al suelo cagando su propia hambre y pegándola al matadero. Sólo tengo que osar el hechizo de los gorilas y los apestados del sistema que viven entre ramas y comen gusanos y beben nubes. Sólo tengo que sacar a mis bestias a pastar sobre mis ruinas y destazar mis muertas del amor y del puto país... en un rock de locos que emergen de su inexistencia como rayos y como salvia. La droga mágica... el fervor, el orgasmo de cristo y de la pachamama, el sol, y el jaguar, vive dentro, mucho más dentro que el hueso y que el conocimiento, mucho más allá que el verbo y la carne. Volar es jugar al póker en el infierno. Los carceleros del infierno... son los santos y lo que te envenenó la religión de tu cultura y del rosario de tu madre. En el éter jamás se distingue el bien del mal. Eso es un invento de los apostólicos estreñidos entre sus ruegos de mármol y sus ofrendas de carne podrida. Allá, el latido, es del fuego. El fuego pide la música, a la música no le importa para nada tu historia ni tus convicciones morales, ni tus miserias terrenales y sociales. La música, te volverá loco. Sino te vuelves loco, jamás podrás oirla ni seguir el baile.

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