HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que cuidar esa sed... sobre el filo de la luna. En la cadencia de momo... bajando los rios subterráneos sobre la cuarcita de noche inflamada en el cuerpo del aire que cayó en tus paredes desde mis venas abiertas. Tengo que aprender a esperar el momento de la nieve y del Sol.... y leer los interlunios del vacío, sin llenarme de fuego y violar los senderos con mi hambre. Necesito una paciencia de roca y de camaleón... para sobrevolar la orilla que invoca tu sexo, más allá de dónde los cuerpos precipitaron la sal de las crisálidas... en esos pinares nocturnos que te siguieron. Soy también la sombra escalada en la memoria rota de los muertos.

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