HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que lavar mi subconsciente. Tengo dentro suelos sucios de bares. Sepultos sin forma en la caricia de tu crisantemo. Un paso lento... en ninguna parte, haciendo llagas en los caminos que quisieron algo de ti cuando ya no podíamos volver. He de mover de sitio la llamada de esa nostalgia rota en tus balcones. Volver a conectar con el silencio. Ir al monte. Borrar con fuego estos últimos días y destruir ese lugar al que acudo cuando grito sangre y sed... en renglones que fadan tus letras desaparecidas. Sustituirlo por el vacío. Por el valle... por las curvas del río penetrando en la tierra los huesos pulverizados de tu sacada de flor prohibida a la venta en los trenes que tomé para huir.

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