HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que volver al equilibrio. He andado en la cresta de la ola.. en el vientre del fuego. Recuerdo el sueño de hace un par de noches... donde éramos la reproducción de unos extraterrestres. Quiero atravesar los límites de mi cuerpo y de mi deseo... y a la vez, el camino sacro. Quiero ir más allá de todo lo que he pensado y he sentido. Quiero saltar al vacío de lo Desconocido. Quiero vivirlo todo. Y seguir el Ritmo del universo. Y no el de un sistema de valores adquirido por ninguna cultura ni humanidad. Detrás del demonio está la luz. Porque el demonio es el ancla sobre una resistencia, del miedo o de la represión interna. El diablo es un brazo del espíritu, y otro brazo es la idea de la santidad. El Espíritu es algo mucho más profundo e inabarcable desde las nociones bien/mal. o otros pensamientos binarios. Es algo entre el corazón y la niebla.... más allá de la razón y del sentimiento. Mucho más allá.
Ahora en mi camino se ha cruzado un hombre que abre en mi corazón el infierno y el cielo, en bocanadas de salvia divinorium. Algo que me balancea, sobre mis sendas del pasado y la incandescencia de un salto que multiplica un rizoma en las legañas del crepúsculo. Algo que me preña de un conocimiento muy preciado que es como un juego de locos y contrabandistas, que juegan a matarse y a morir de placer y de conocimiento, de sí hasta la locura, de mover en la tabla del ajedrez, el rey degollado y masticado por mandrágora.... en el viento del Universo.

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