HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tenía sueños gritados, viejas heridas... sé que apareció un tigre al lado de mí, enorme y me miró a los ojos y estaba quieto, y yo tuve temor y me marché de allí, pero luego quise ir a encontrarlo otra vez y creo que ya no estaba. Aún estoy medio dormida.... hay nieve en todo el paisaje y está nevando. Eso ofrece una belleza de distancias y un ocre dormido en tus ojos cerrados cruzando la tempestad.
Tengo que volver a la escritura y al hollín mezclado en ojos de mar..... aunque todos se hayan ido. 
He vuelto a una zona cero....  del quizás y del tango. Tal vez porque me entró de nuevo el escepticismo, la duda y decadencia en esos sueños del éter... la mezcla de mis pasiones con el templo profanado de la soledad en el ansia de los bares. Un desencuentro que se usó desde el acuse de complejas ecuaciones cuánticas.... y la arena desnuda en tus labios aflojando la esperanza en la atracción de los pozos. Sea lo que sea lo que me trajo aquí, es importante para mi camino, porque llegó de la falta y de la sed, y para trascenderla y destruirla he de comprender lo que la desarrolló y buscó dentro de mí. He de sacar de mi subconsciente ese ruido y para ello he de multiplicarlo hasta que se vuelva un verso.
Creo que todo de alguna manera empezó con H. El violento deseo de pasiones antagónicas y prohibidas y el método delirante, del acecho y el juego de asesinos y de santos. De locos y de criaturas que no vienen de éste mundo. Todo aquello me llevó al extremo de algo que en mi pasado fue peligroso y loco. Algo que introspecté... en un lugar casi imposible, en una metafísica acuchillante y etérea... que jugaba al todo y a la nada. Algo que me separó de la sal.... de mi caverna de osos cuando la nieve tapa las salidas. Algo que me ató con un tipo de energía poética y suburbial, a una sombra que latió durante toda mi vida... como la erosión de mis caminos.  Todo este ajetreo de tormentas hizo que mi conciencia se volviera esdrújula y me separara del corazón del Silencio. Y volviera de alguna manera a vestirme el traje de arlequines y sepultureros que tantos años me vestí en la escritura.  Y ahora vuelvo a mezclar el sentir y el deseo de la ruta, sobre ese agujero inquisidor de alas y de barcos, donde aún yo no he empezado a andar. Por eso mis sueños son menos asequibles para mi interior. Porque voy mordida de luna de sangre. Porque las ausencias vuelven a ocupar mucho sitio en mi mesa. Aunque sé que esto es positivo, porque lo generó mi flaqueza, mi sombra no coagulada en tu mástil de cera y de barro. Y porque había una grieta la grieta ha de hablar. 
Es parte de los ciclos de la elipsis y la impostura de las llamas... cuando un fantasma va a llevarle flores a tu tumba desde mi desencuentro. En los lugares sombríos...los poemas lo son con más vehemencia, porque al bajar al nudo, la sincronía con la naturaleza se ata a una herida y el poema se hace otra vez necesario. Porque ya no hay fe, y cuando no hay fe, la poesía grita más alto.

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