HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía no he despertado. Estoy poseida por el subconsciente. Creo que ayer por la noche tenía un poco de fiebre, escalofríos. Mi vida ha sido muy rara. Mi identidad ha sido un espejo de LSD y de cubismo.. y mi forma social no ha sido sólida en mí. Ha sido evanescente. Eso me ha obligado a la soledad y al teatro. Yo soñaba con el amor. Con la unidad de todas mis criaturas... en el amor hacia alguien como barco que se da a la mar. Con la certeza de las  vides en noches de piano cojo saltando azoteas. Yo soñaba escapar del teatro. Pero eso nunca fue así. Eso era mi debilidad. Tal vez por eso también engañé a K. Me engañaba a mí misma. Deseaba tanto llegar a él... cruzar el éter... que le ofrecía expectativas que no eran viables en la oscuridad de mi poema. Yo creía que podría con él hacerlo. Pero no fue así. Lejos del poema, yo me ahogo, me hundo en la cuántica de mi desierto y me defiendo quemándome a lo bonzo.

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