HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo es algo absurdo ahora. Las palabras flotan en la fisura de la pintura desteñida de tu pared, juntando amapolas entre cementerios que te envían cartas de amor bajo el golpe seco del vacío. La rareza se arruga con pájaros de cartón donde llevas crucificada la luna en tus legañas de mil noches lejos de la tierra. Hay un aroma de caminos volados por los aires en la mandrágora de tu sudor, alejando los vocablos de la mar del retorcer de los poemas en juegos de naipes sobre el abismo.

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