HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo ha sido mordido por una metáfora que mostraba con salvajidad y sin piedad, el espíritu encarcelado dentro, el corazón enterrado en la canción de amor de la muerte. Aguardándonos otra vez animales y música, acechándonos entre precipicios y pérdidas. Una vez que se oye su voz, nunca se vuelve. El camino lleva con nitroglicerina al lugar donde se esconde el único verbo que hunta en la carne la sangre y la ayahuaska.
Es la metamorfosis de los que han venido levantando tierra y sepulturas, entre sus brazos niños, heridos y encantados por la canción del Imposible.
Fuimos brujas y fuimos suicidas. Fuimos el motivo oscuro de la muerte destruyendo nuestra vida. Para seguir el candor. Fuimos carnívoras de la yugular del aire y del machete que en medio de la noche devora la mar umbilical del verso.
Conectadas.. cuando todos eran ruinas y crematorios y el pensamiento había sido asesinado, al fraguar del crepúsculo mucho más allá del yacer de las piedras en tu dios ausente.

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