HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo de pasear con el perro. Hoy me desperté sumergida en un tango y en la distancia, con un grito de lejana montaña, de cerezo en flor muy lejos de mi piel. Con lo gris de la ciudad taladrándome historias rotas en el temblor del papel buscando una salida entre los laberintos de las palabras marmóreas del antifin o del reverso de tu hambre cuando acudes vuelo de urraca al pueblo quemado en tu cicatriz.
El estar lejos de la naturaleza me hace daño. Pero sobretodo el separarme de mí en el agujero que la tinta horada en medio de ninguna parte. También la lejanía con una comunicación real, sacude viejas habitaciones en la mugre de las porcelanas. La ruptura me pide alejarme y todos los pasos que llevo allá, hacen cada vez más compleja la tregua en tus luces de maíz. Todo sigue un curso muy cercano a la muerte y a las postales escritas desde el interior de la nieve hacia el vientre de los violines.
Me iré pronto al pueblo. Busco otra vez con la desesperación la semántica de la semilla en algún lugar abrazado por el viento y la mar.
Mi rostro pierde cachos de cristal, cuando miro al amor. Cuando me sé su maldición despegando barro entre cuervos y libros cerrados por la hoguera en la apertura del infinito y de la nada.
Hoy me crucé con un tipo y hablamos un rato, y sentí deseo, hacia su alma, hacia su voz, hacia la historia que llevaba escrita en la profundidad de sus ojos y su risa. Y eso me hizo mal. Porque yo sólo soy la tiniebla de la estación 16. Porque aquí nadie entra y nadie sale. Porque ya es muy tarde. Me hace daño mi deseo porque va en contra de mi camino, porque mi camino siempre escribirá una jodida historia de ciudades voladas por dinamita en la pronunciación de la guitarra. Esto ha sido siempre así. Yo no sé quedarme en otros ojos. Yo no sé ser entre los humanos. Recuerdo algo que le escribí a K. cuando ya todo estaba acabando, era algo así "necesitaría tanto de ti para que pudiera ocurrirme, que por dignidad jamás te lo pediría ni permitiría que me lo dieras" Necesitaría tanto del otro, que siempre me he protegido de buscarlo, de pedirlo, de quererlo en mí.

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